Un nuevo Chile comienza en Recoleta

 

El apoyo ciudadano y el respaldo decidido de las principales universidades del país fueron las primeras señales de que la Universidad Abierta de Recoleta había nacido para ocupar un lugar trascendente, no solo en el espacio educativo, sino también en la esfera social y política, tan huérfana de proyectos inspiradores, colectivos y transformadores. Con el anuncio de su creación y a medida que llegaban las respuestas de miles de docentes voluntarios y estudiantes, constatábamos que esa demanda de educación desmercantilizada era tremendamente sentida y una de las grandes deudas de la democracia.

Recoleta abrió, entonces, una compuerta que permitió liberar un cauce de iniciativas académicas, experimentales y creativas. Excluidas muchas veces de la educación formal, esas propuestas comenzaron a dar contenido a la UAR. Tomaba cuerpo, entonces, una ciudadanía docente, que luego se encontró con estudiantes motivados, quienes llegaban a nuestros liceos y escuelas provenientes de distintas comunas, ávidos de recibir e intercambiar esos conocimientos y conscientes de que ese saber está profundamente elitizado. Un Chile diverso, que hasta ese momento no tenía la posibilidad de encontrarse en ningún otro espacio, fue acogido en Recoleta.

La universidad se inscribe en un programa de gobierno comunal construido con nuestros vecinos y vecinas. Nació para servir a sus necesidades de formación, a la realización de sus sueños más sentidos, pero también está a disposición –como el resto de nuestras iniciativas populares- de todos los territorios que quieran abrir espacios como la UAR. Este trayecto, como hemos llamado a la UAR, nos permite imaginar –desde lo local- un país distinto, un Chile mucho mejor en el futuro y por ello consideramos fundamental transferir lo aprendido para que experiencias como estas se repliquen en otras comunas y regiones.

A la base de la gestión de la UAR está el trabajo colaborativo. Este sello le ha permitido sumar a importantes organizaciones del mundo social, cultural y académico. Comenzaron a crecer sus desafíos y hoy se ha transformado en un actor estratégico para el desarrollo del gobierno local, el debate de ideas y la generación de conocimientos. De esta forma, la primera universidad municipal de nuestro país, se ha convertido en un espacio que contribuye de manera activa a la construcción de pensamiento crítico y de propuestas para enfrentar al neoliberalismo.

La UAR cumplió su primer aniversario en medio del estallido social. Como comuna habíamos recogido la demanda por más derechos, por poner fin a los privilegios y recuperar los bienes públicos, avanzando, desde el inicio de nuestros servicios populares, hacia la búsqueda de un país con mucha mayor predisposición a la innovación y a la sabiduría.

Con esas apuestas y desde las capacidades que hemos construido, queremos aportar al momento constituyente y al nuevo Chile que vemos nacer. Estamos seguros de que una comunidad consciente de su entorno, con herramientas para abordar sus problemas y desafíos, con espacios de participación, con más cultura y posibilidades de intercambiar conocimientos en un espacio de diversidad, aportará con fuerza a los nuevos tiempos, a la emancipación y a la democracia que nos permita convivir en una sociedad más justa e igualitaria.

Daniel Jadue, alcalde de Recoleta